AUTORRETRATO

La historia del espejo y el autorretrato siempre han ido de la mano. Mientras que el retrato ha existido por miles de años (Egipto, China, Mesoamérica) pues el artista recreaba lo que veía, sin embargo no se veía a sí mismo, más que casualmente, en un charco de agua o en trozo de hielo.

Existen noticias de un autorretrato de Fidias en la Grecia Clásica y de unos cuantos personajes de la edad media, pero no más.

La enorme producción de espejos en Venecia al final del siglo XIV permite al auto retrato tener una expansión que al día de hoy no termina. Solo o en grupos; como lo que son o disfrazados, gozan de fama los autorretratos de Gioto y Mategna, de Leonardo y Rafael, de Tizziano y Bouquet.
En el renacimiento desfilan ante nosotros Rembrand y Durero, cuyos autorretratos, por lo numerosos, representan una biografía gráfica.
Velásquez, Goya, Coubert, Sorolla, Cezanne. Màs cerca de nosotros, Picasso, Mirò, Siqueiros, Kahlo, Cuevas y Zenil.
El autorretrato es un retrato que una persona hace de uno mismo.

Parafraseando a Jorge Luis Borges, ambos son terribles porque duplican la existencia, Acaso sea por el autorretrato, pues sobrevive a la imagen viva del autor.